He estado dándole vueltas, pensando con qué dar inicio a este espacio.
He tenido no pocas ideas, entre las cuales iba ganando el desarrollo del Arte pensado como Herramienta. ¿Herramienta para qué? Pues para qué si no para romper el guion.
Ahí donde cualquier artista pensaría que el guion es o para escribirlo, mejorarlo, actuarlo, dirigirlo, yo te propongo romperlo.
Pero no tu manuscrito que si Hollywood lo ve te cambia la vida.
Hablo de ese viejo guion, el que nos tocó en suerte en la vida.
Y, claro, a partir de ahí Crear, Escribir, Formar, Actuar un Nuevo Guion.
Aunque no habría sido un mal comienzo, sí perdía potencia la herramienta si no la apoyaba en desde donde lo planteo.
Qué mejor que contártelo en lo más reciente: este espacio, que nace como un altar al significante Artista, un lugar donde habrá, a su vez, sitio para quien esté haciendo…
… de Su Vida Su Gran Obra de Arte.
De Eso va este Blog y de Eso te quiero hablar.
Algo de contexto
Hace no pocos años vengo escribiendo. Al comienzo, en mi tierna adolescencia —que de tierna poco tuvo—, lo hacía para evadirme.
Creé un mundo donde exploraba situaciones que me eran imposibles de explorar en la vida real, donde al fin sucedían cosas. Era, ni más ni menos, mi refugio.
Y lo fue durante más de una década, hasta que tuve una crisis, cercana al suicidio. De ahí vino la escritura y posterior publicación de El Fantasma de Milandra. Entonces el arte surgió, por primera vez, no solo como un refugio, sino como eso con lo que salvarme la vida, literalmente.
Con la realización de mi primera novela en formato físico, con sus más y sus menos, yo mismo me comencé a tomar más en serio como autor. Pero, con el pasar de las pruebas, vino la pregunta: ¿de eso se tratar ser un Artista?
Trataré de hacer el camino más largo; no entraremos por vías simples ni reduccionistas de la cuestión.
No podemos conformarnos con un sí o un no, seguido de una explicación escueta y con poco desarrollo, si nos queremos tomar el tema en serio.
Ser vs. Tener
¿El Artista es un Ser o un Tener?
Sí, tú, responde. Te pasé el micrófono. Los demás te observamos. Sostenemos el silencio hasta que hables. Digas lo que digas nos reiremos. Público difícil.
Si tuviéramos que decidir cuál es el verbo que antecede al Artista, a aquel que se considera como tal —no solo por sí mismo y su familia y allegados, sino, casi indiscutiblemente—, seguro que nos dirías a todos, micrófono mediante, que te suena más a Ser que a Tener. Y entonces nadie se ríe; solo un sujeto tose de fondo.
Tener Artista suena raro. Pero, ¿y tener Arte? No todo el que Tiene Arte es Artista.
Por ejemplo, no me llamo a mí mismo Poeta y, sin embargo, escribí un poema que cumple con todos los referentes de un poema de verso libre —lo cual no quita que un oído experto pueda hallarle falencias.
Así que tengo poema, mas no Soy Poeta.
¿Qué hay del Artista?
Muchos tenemos un arte y piezas u obras de nuestro arte, sin que eso sea más que un hobby, algo que, en el mejor de los casos, compartimos con gente cercana y/o gente interesada en ese arte en específico. Pero…
El Artista es de Tiempo Completo o no lo es.
Pensémoslo con alguien que se logra tanto en su propio arte que está comiendo en un restaurante, fuera de escritorios, talleres, giras, tarimas, y, aun así, vienen a pedirle autógrafos y fotos.
Ese alguien puede que saque ideas e inspiración de sus sueños.
Que cuando va por la calle se inspire por una conversación que oyó por ahí.
Ese alguien es Artista día y noche. Pero, ¿por qué?
Fácilmente cae uno en pensar que se trata de qué tanto nos reconoce el otro como tal, pues, si entramos en tal lógica, no es difícil pensar que si te ganas la vida con tu nombre de artista y la gente compra y consume tu arte (sin agotarlo), entonces se puede hablar de un Ser.
Sin entrar a desarrollarlo aquí, Lacan, con el estadio del espejo, desarrolla, a su vez, que el yo (ser) es ante un otro.
Y, aunque yo mismo te digo que no es desacertada esa visión, sí es limitada.
¿Qué pasa si el otro, sea la sociedad, tu país, o quien sea, no te reconoce como artista? ¿Y si no nos favorece el azar con el golpe de fama? ¿Solo somos artistas cuando logramos generar dinero y fama a través del arte?
Pensar así es comerse la mentira. Ese es el guion viejo, que nos tiene presos de la normalidad que ahoga.
Título del Blog
Recién vamos abriendo el tema y, te aviso, no llegaremos a soluciones en esta entrada, aun cuando te digo qué es lo que propongo como solución.
Podríamos optar por otras vías, como definir qué es un artista, buscando más o menos un promedio entre distintas definiciones, pero eso ¿de qué nos serviría cuando la rutina asfixie? En su lugar, te propongo que lo acerquemos al Aquí que nos une en este momento: este Blog.
El título, FINICIO, Vida & Obra, dice Eso de lo que te estoy hablando, solo que encriptado, pero lo dice todo. Iniciamos por el final: un corte.
FINICIO significa ese Corte. ¿Qué cortamos?
Antes de entender eso, tenemos que tener con qué hacer juego de sombras. De modo que mi propuesta es que nos tomemos a nosotros mismos como Artistas que recién están despertando.
Si lo ponemos en términos de Guion y Dirección, la escena salió mal porque nos dimos cuenta de que no tenemos que ser personaje. Ya no deseamos el papel que nos tocó; ya no decimos las líneas que nos relegaron, pues tuvimos el chispazo de que podemos hacer algo mejor que esa copia barata de la novela familiar —como la llamó Freud.
Cuando el director dice corte, es porque ya se enteró de comenzamos a cortar el guion que nos dieron. Porque en ese guion no figuramos como creadores, sino como títeres, estancados en la repetición, en un día a día que nos arrastra lejos de lo que, si te quieres tomar en serio como Artista, es lo que deseas: fundar tu vida a través de tu arte.
Nos ha tocado un espaciecito, como gran cosa, luego de cumplir con todas las obligaciones, donde se nos permite crear, pero sin que se salga de la coherencia con el personaje frustrado. Eso, en el mejor de los casos. En la mayoría, ni eso; nada más que esperar a que aparezca la inspiración y espiar de nuevo ese mundo que parece reservado para dioses y gente de la rosca de esos dioses.
Mi tesis es la siguiente: si El (o La) Artista tiene una única misión en su vida,
Hacer de Su Vida Su Gran Obra, para lograrlo, primero tiene que romper con el viejo guion que se viene repitiendo. Y eso lo tiene que hacer con y en su Arte.
Corte
Trabajaremos en la sección de FINICIO distintas Herramientas para descifrar, con precisión, dónde, con qué y cómo hacer el Corte del viejo guion. Sin embargo, con nada más que poner ahí nuestra atención, se abre un infinito de opciones para quien realmente lo piensa. Ojalá tú lo estés pensando así. Te ves inteligente, ¡y mira qué guapura!
Coherencia
No por nada, he ligado la Coherencia con el Ser en mi mundo de horror cósmico o ciencia ficción u horror existencial, como prefieras llamarlo. Si de esto no entiendes nada, es porque aún no he publicado ninguna de estas novelas ni cuentos. Y si sí lo entiendes, es porque vienes del futuro y ya lo leíste.
¿Coherencia con qué? Me alegro de que hagas esta pregunta. Por ahora, te ofrezco que mantengas la pregunta abierta. ¿Estás siendo coherente con el personaje que te tocó, en el guion que te tocó, o con el Creador de La Obra de Su Vida?
La Gran Obra de La Vida
Lo que yo te propongo, no es algo que no esté haciendo en mi propia vida: hacer de la Vida la Gran Obra —como, seguro, anticipaste por el título. No todo tiene que ser tan misterioso.
Hay peligro en esto.
El peligro es que se quede en una idea motivacional, un discurso donde se trata de hacerse creer que la vida es una obra de arte y que todo viene a bien, por un propósito que ni entendemos.
Si dejamos la pregunta abierta de «¿Quién o quiénes tienen la propiedad intelectual de esa obra?», no permitimos que esa sea la conclusión.
Partamos, pues, del hecho de que si esa pregunta surge es porque no somos nosotros mismos, aun cuando, por la coherencia del personaje y el guion que nos tocó, sea más fácil hacerse creer que sí, que ha sido decisión propia.
Como iremos desarrollando en futuras entradas, el guion de lo que conocemos como nuestra vida no es más que la repetición de un guion ajeno que, además, desconocemos, aunque lo actuemos fielmente. Por eso tiene tal potencia. Para quien se ocupa de hallar en el arte de cada uno, eso que del autor habla sin pedir permiso, es claro que, aunque no queramos, siempre estamos hablando de eso.
Ya sea por vía de expresión: lo que no nos cuadra de nuestra vida, sublimado en alguna obra o pieza artística.
O por vía de impresión: una declaración de lo que quisiéramos que fuera nuestra vida y/o vivir.
Cabe resaltar que algo de expresión hay en la impresión y viceversa.
De esto es que nos tenemos que aprovechar, ya que tenemos la ventaja de poder ser dioses —a veces torpes y hasta somnolientos— de un mundo artístico.
Dicho esto, lo que viene ahora es ese corte del que te hablé.
En la siguiente entrada, vamos a desarrollar nuestra primera Herramienta Artística, con la que ir integrando eso que parece que tiene que quedar separado: la vida (pensado como lo cotidiano, lo de a pie) y el arte.
Sea que tu arte sea escribir, pintar, danzar, actuar, etc., el Llamado de la Aventura es a que uses tu Arte para Crear tu Mejor Obra: Tu Vida.
Y perdón por ser tan redundante. A este punto, seguro, ya te lo veías venir y esperabas algo nuevo.
Así que he aquí algo que no esperabas. ¿Sabías que te puedes lanzar de paracaídas sin paracaídas pero solo una vez?
Me alegro de que me hayas acompañado hasta aquí. Qué triste sería hablar para las sillas vacías del teatro.
Por tu fidelidad y tu enérgico aplauso, te ganaste una boleta de entrada para…
El Arte de Elegir tus Angustias.
Si es que cuando lees esto ya logré ponerle una caja de comentarios, no te calles. Cuéntanos a todos qué piensas, qué sientes, cómo estás hoy y si desayunaste. Seguro a todos nos importa saber con qué te alimentas, para estar así de sexy.
